ENTENDIENDO LA RIOJA

El Consejo Regulador vigila, audita y controla todo el proceso de la elaboración del Rioja, desde la viña hasta el mercado: así, por ejemplo, la densidad de plantación, que será obligatoriamente de 2.850 cepas por hectárea como mínimo y de 10.000 cepas por hectárea como máximo; o el rendimiento máximo en kilos de uva, que es de 6.500 kg por hectárea para las variedades tintas y 9.000 kg para las blancas. Se realiza también una valoración oficial de la añada, se efectúan inspecciones periódicas en bodega para aforar existencias por tipos de vino y añadas, número de barricas y botellas, contraetiquetas, etc., y contrastar así la veracidad de las declaraciones efectuadas. Se garantizan el origen, la añada y el tipo de elaboración del vino mediante contraetiquetas y precintas seguras, y se amplía el control a la fase de comercialización.

HISTORIA DEL CONSEJO REGULADOR

Los vinos de La Rioja están amparados por la Denominación de Origen más antigua de España. Cuando a finales del siglo XIX nace el Rioja moderno y se dota de identidad propia el nombre de un producto vinculado a su origen, surge la preocupación de los viticultores y elaboradores riojanos por proteger tal identidad de los “usurpadores y falsificadores”, inquietud que culmina con el reconocimiento oficial el 6 de junio de 1925 de la Denominación de Origen Rioja.

Desde 1991 los vinos de La Rioja están amparados por la primera DO Calificada de España. Su Pliego de Condiciones establece la demarcación de la zona de producción, las variedades de uva que pueden ser cultivadas, los rendimientos máximos permitidos, las técnicas de elaboración y crianza, etc. El Consejo Regulador es la entidad de carácter público encargada de fomentar y controlar la calidad de los vinos amparados, promocionar su imagen y defender los intereses del sector, cuyos representantes integran el órgano de Gestión del Consejo.

Hoy Rioja es una de las Denominaciones de Origen del mundo que mayores garantías ofrece respecto a la calidad y autenticidad de sus vinos, y una de las pocas que exige el embotellado en origen para toda su producción. Sin duda, la eficaz aplicación por parte del Consejo Regulador de una normativa de autocontrol mucho más rigurosa que la de otras zonas vitivinícolas ha sido capaz de transmitir seguridad y confianza a los consumidores, resultando determinante para alcanzar la posición de liderazgo que los vinos de Rioja ocupan en el mercado.

ZONAS DE LA RIOJA

LA RIOJA ALTA

Es la zona del margen derecho del río Ebro. Su clima es continental con influencias del Atlántico, aunque la Sierra de Cantabria actúa como frontera natural para frenar el paso de los vientos húmedos del norte. En esta zona hay varios tipos de suelos, fundamentalmente arcillo-calcáreos, arcillo-ferrosos y aluviales.

Los suelos arcillo-calcáreos son ricos en caliza, permeables y difíciles de regar y mecanizar. Es un suelo pobre, precisamente del tipo que mejor le viene a las cepas, así que son los de mayor calidad para la producción de vino e ideales para cultivar la variedad de uva tempranillo. Como resultado, se producen vinos muy estables, elegantes y aromáticos, perfectos para envejecer.

Los suelos arcillo-ferrosos, por su parte, tienen un menor componente de caliza, aunque tampoco son fáciles de regar ni de mecanizar. En estos suelos se producen vinos frescos, de menor cuerpo y mayor acidez.

Los suelos aluviales son suelos permeables y ricos en nutrientes. Estos sí son permeables y fáciles de mecanizar. Se dice que producen vinos de buen color.

LA RIOJA ALAVESA

Es la región más pequeña en extensión y la situada más al norte. Por ello, la influencia climática atlántica es mayor, lo que hace que sea más húmeda y con temperaturas más frías que en las otras dos zonas riojanas, tanto en verano como en invierno. Los suelos en los que se cultiva la vid aquí son básicamente calcáreos y están situados en terrazas o pequeñas parcelas.

LA RIOJA BAJA O LA RIOJA ORIENTAL

Es la zona más oriental y, por ello, el clima aquí es más seco y cálido, con mayor influencia del Mediterráneo. Los suelos predominantes son aluviales y arcillo-ferrosos, y las extensiones de las plantaciones son más amplias y están situadas a menor altura. Todo esto acaba por dar a sus vinos mayor estructura y mayor grado alcohólico que los de La Rioja Alavesa o La Rioja Alta.

VARIEDADES

En la imagen se puede ver el número de variedades, así como el porcentaje de las mismas dentro de las 65.326 hectáreas de viñedo de La Rioja.

Es el reino del Tempranillo tinto y la Viura blanca, aunque el resto de las variedades, especialmente las blancas, piden paso en la elaboración de grandes vinos.

CLASIFICACIÓN POR TIPO DE CRIANZA

Genérico

Esta categoría garantiza el origen y añada del vino. Suelen ser vinos en su primer o segundo año, que conservan sus características primarias de frescor y afrutado. Esta categoría también puede comprender otros vinos que no encajan en las categorías de Crianza, Reserva o Gran Reserva, aunque hubiesen sido sometidos a procesos de envejecimiento, por no estar éstos certificados por el Consejo Regulador.

Crianza

Los de crianza son vinos que, al menos en su tercer año, han permanecido un año como mínimo en barrica de roble. En vinos blancos, el periodo mínimo de envejecimiento en barrica es de 6 meses.

Reserva

Corresponde a vinos muy seleccionados, con una crianza mínima entre barrica de roble y botella de tres años, de los cuales uno al menos en barrica seguida y complementada con un envejecimiento mínimo en botella de 6 meses. En vinos blancos, el periodo de crianza es de 2 años, de los cuales como mínimo 6 meses en barrica.

Gran Reserva

Son vinos de grandes cosechas que han sido criados durante un periodo total de 60 meses con un mínimo de 2 años en barrica de roble y 2 años en botella. En vinos blancos el periodo de crianza es de 4 años, de los cuales 6 meses como mínimo en barrica.

CLASIFICACIÓN POR EL ORIGEN

VIÑEDO SINGULAR

La nueva indicación geográfica Viñedo Singular, para designar vinos procedentes de determinados viñedos o parajes, está directamente vinculada al terruño, cuyo papel se quiere distinguir y valorizar mediante la identificación en el etiquetado de esa procedencia, a lo que se añaden requisitos cualitativos que caracterizan vinos excelentes.

Requisitos:

1. Uva procedente exclusivamente de parcelas que constituyan el Viñedo Singular.
2. Elaboración, crianza, almacenamiento y embotellado dentro de la misma bodega.
3. Unidad geográfica menor, que puede comprender una sola parcela catastral o varias.
4. Edad mínima del viñedo: 35 años.
5. Acreditar – por cualquier título jurídico válido en derecho – disponer en exclusiva de la producción resultante del Viñedo Singular por un período mínimo de 10 años de forma ininterrumpida.
6. Producción máxima: 5.000 kg/ha en variedades tintas y 6.922 kg/ha en variedades blancas.
7. Rendimiento máximo de transformación: 65%.
8. Tarjeta de viticultor específica.

VINOS DE MUNICIPIO

Al igual que en el caso del Vino de Zona, el derecho al uso del municipio en el etiquetado se reconoce desde hace casi 20 años. En concreto, en 1999. La nueva regulación permitirá dar más visibilidad a estas entidades geográficas.

Requisitos:

1. Uva procedente exclusivamente del municipio.
2. Elaboración, crianza y embotellado en el municipio.

EXCEPCIÓN: Máximo 15% de términos municipales limítrofes al municipio, acreditando que se dispone de dicho 15%, al menos, por un período ininterrumpido de 10 años.

VINOS DE ZONA

La normativa de la Denominación reconocía la existencia de tres ‘subzonas’ desde 1970: La Rioja Alavesa, La Rioja Alta y La Rioja Baja (ahora denominada La Rioja Oriental). Bajo el nuevo apelativo de ‘zonas’, el Consejo Regulador ha actualizado la regulación y visibilidad de esta indicación en el etiquetado de los vinos, que se implantó en 1998.

Requisitos:
1. Uva procedente exclusivamente de la zona.
2. Elaboración, crianza y embotellado en la zona.
EXCEPCIÓN: Máximo 15% de términos municipales limítrofes a la zona, acreditando que se dispone de dicho 15%, al menos, por un período ininterrumpido de 10 años.